El escaparate, junto con el resto de elementos que componen la fachada, constituye el primer reclamo de venta del establecimiento. Es llamado el “vendedor silencioso” y nosotros nos ocupamos de que venda.

Le ofrecemos profesionales del escaparatismo y la comunicación visual especialistas en:

  • diseño, producción y montaje de escaparates para todo tipo de establecimientos
  • dirección de grupo humano en manipulaciones y montajes
  • diseño de cursos de escaparatismo y comunicación visual para el mantenimiento por parte de los empleados

Las competencias clave de nuestros profesionales escaparatistas:

adaptación a las necesidades

  • observación y estudio de los objetivos a cumplir
  • análisis del cliente habitual y potencial del establecimiento
  • análisis del alumnado y adaptación de las propuestas didácticas

agilidad y flexibilidad

  • soluciones a propuestas de pequeña o gran escala
  • recursos para desarrollos de proyectos exclusivos
  • respaldo de amplia cartera de proveedores
  • versatilidad en la materialización de ideas para el aprendizaje signicativo

El escaparate es el «vendedor silencioso» de un establecimiento. Es un elemento esencial y el vehículo principal de la comunicación entre un punto de venta y sus clientes.

El escaparate es el espacio donde el cliente por primera vez entra en contacto (visual) con el producto. Por eso, el escaparate debe resultar atractivo, artístico, llamativo y agradable.

La efectividad de los escaparates aumenta cuando existe un tráfico denso de peatones y la combinación de productos que se muestran en el escaparate está compuesta principalmente por los llamados «productos de compra lúdica».

La disposición de los productos dentro del escaparate debe ser armónica y comercial por lo que se aconseja escoger los modelos más novedosos y atractivos. La luz es otro factor decisivo; se debe prestar especial atención a una correcta iluminación que haga destacar los artículos destinados a la venta de la decoración.

Reglas de oro del escaparate

  • No disminuir el espacio dedicado a la venta dentro del establecimiento.
  • Estar siempre limpio y luminoso.
  • Mostrarse atractivo y sugerente.
  • Proponer una selección de artículos estratégica para el negocio.
  • Parecer siempre nuevo. Se recomienda variar la exposición cada 15 ó 20 días para mantener vivo su poder de atracción.

Tipos de escaparates

Por su configuración se pueden distinguir los siguientes tipos de escaparate:

  • Escaparate de fondo abierto: deja ver el interior del punto de venta; como no existe fondo de ninguna clase, da luz natural y vistosidad a la tienda. Todo el espacio interior tiene un carácter de exposición activa y permanente. Son como una continuación de la tienda. Por otra parte, la ausencia de fondo difumina la luz, se pierde el contraste entre forma y fondo. Es la tendencia más moderna y suele ser el tipo de escaparate más apreciado por el comercio detallista, que no anda sobrado de espacio. Tiene la ventaja y el inconveniente de que propicia la distracción del público, que puede contemplar lo que ocurre en el interior del comercio (“la gente atrae a la gente”) y no fija la vista en la mercancía expuesta porque el movimiento llama más la atención que los artículos estáticos expuestos en el escaparate.
  • Escaparate de fondo cerrado: está concebido como un espacio cerrado, en forma de caja tridimensional. Tiene un fondo que enmarca lo que se quiere destacar y no permite ver el interior de la tienda; con él se pueden crear ambientes más sofisticados. La presencia del fondo aporta nitidez y claridad, permite una ambientación apropiada, por el uso correcto de la luz y el color, proporciona un efecto más estable y sensación de equilibrio. Los objetos expuestos resaltan sobre el fondo y se capta más fácilmente la atención del receptor. Logra un mayor impacto visual.
  • Escaparate semiabierto: está cerrado en la mitad inferior, permite el paso de la luz natural por la parte alta descubierta y corta la visibilidad interior por la parte baja tapada. Parece que está de moda y han empezado a utilizarlo muchos comerciantes, pues se instala fácilmente con estructuras móviles, que no cierran completamente el espacio dedicado al escaparate.

Por su situación, se distinguen:

  • Escaparate de fachada: localizado en el frontal del comercio. Es la situación idónea. Está visible para los viandantes día y noche.
  • Escaparate de pasillo: se extiende por los laterales del pasillo de entrada al establecimiento. Una técnica de merchandising consiste en diseñar un escaparate lateral más largo que el otro empujando de este modo al cliente hacia el interior del comercio.
  • Escaparate interior: situado dentro del espacio comercial. Son espacios para las acciones de animación dentro del establecimiento, como las vitrinas. Además, existen los «muestrarios», escaparates ubicados en establecimientos no relacionados con el producto, vestíbulos de los cines, estaciones de metro…

Por el material expuesto se pueden distinguir:

  • Escaparate de servicios. La exposición se basa en carteles o folletos promocionales conteniendo los precios u ofertas de los principales servicios. Tal es el caso de entidades financieras o de seguros, agencias de viajes, etc.
  • Escaparate de precio. Destaca principalmente el precio de los productos comercializados.
  • Escaparate de temporada. Clásico de establecimientos de moda, muestra el avance y las tendencias del momento.
  • Escaparate de prestigio. Muestra los productos de lujo que se pueden adquirir en el establecimiento, muchas veces sin hacer mención a su precio. Son característicos de boutiques, joyerías, relojerías, etc.

Zonas del escaparate

Algunos estudios destacan que las zonas de un escaparate que mayor atención del cliente acaparan son:

  • En vertical, la zona central con casi un 50% de captación; la zona izquierda un poco más atractiva que la derecha.
  • En horizontal, la zona baja (el tercio más bajo del escaparate) con casi un 70% de atracción; la zona más alta tiene escasa atracción y se suele reservar a carteles.

Los productos que se quieren destacar se colocan en las zonas más atrayentes.

Éxito de un escaparate

El éxito de un escaparate se puede medir en función de:

  • La atracción que provoca. Se mide relacionando el número de personas que se paran ante el escaparate con el total de personas que pasan delante de él.
  • El acceso al interior que promueve. Se mide calculando el total de personas que entran en el establecimiento sobre el total que se han parado ante el escaparate.
  • La motivación a la compra que despierta. Se mide comparando la cifra de ventas de los artículos colocados en el escaparate con las ventas totales del establecimiento.
  • Otros índices valoran también el tiempo que los clientes se demoran contemplando un escaparate o las compras posiblemente realizadas por los clientes que han visto el escaparate.